Covadonga: una llegada llena de emoción, orgullo y tradición
El pasado domingo vivimos la etapa más especial de toda la Marcha a Covadonga. Una jornada marcada por las emociones, el cansancio acumulado… y la enorme ilusión de alcanzar por fin la Santina.
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La salida desde Arriondas tuvo lugar a primera hora de la mañana. Los caminantes afrontaban los últimos kilómetros cansados, pero felices y muy motivados. El calor volvió a apretar desde temprano, aunque nada podía frenar las ganas de llegar a Covadonga.
Uno de los momentos más emocionantes de la jornada se vivió en la entrada a Cangas de Onís. Allí, en el puente, esperaban la Banda de Gaitas y el Grupo de Baile del Centro Asturiano de Oviedo para recibir a los participantes entre música, aplausos y muchísima emoción. También estaban ya muchas familias y amigos esperando para animar a los caminantes en los últimos kilómetros del recorrido.
Tras ese emocionante recibimiento, tuvo lugar un nuevo avituallamiento gracias a nuestros amigos de Masymas, que volvieron a cuidar cada detalle para que los participantes pudieran recuperar fuerzas antes del tramo final.
Y finalmente llegó el gran momento.
A las 12:30 horas, la marcha alcanzó Covadonga de manera puntual, culminando así un camino inolvidable. Cada caminante llevaba consigo un clavel para ofrecer a la Santina como símbolo de agradecimiento por haber llegado bien hasta el final del recorrido.
Las imágenes vividas en la Cuevona dejaron momentos muy emotivos: abrazos, sonrisas y la satisfacción de completar juntos una experiencia única.
Los participantes fueron recibidos también por el presidente del Centro Asturiano de Oviedo, Gerardo Martínez Quesada, acompañado por miembros de la Junta Directiva, en un ambiente de enorme orgullo y emoción compartida.
La jornada continuó con la tradicional misa en la Basílica de Covadonga, en la que participó nuestro coro, poniendo voz a uno de los momentos más especiales del día. A la salida, las gaitas y el baile tradicional volvieron a llenar Covadonga de ambiente asturiano y sentimiento.
Después, todos los asistentes brindaron juntos con cava gracias, una vez más, a la colaboración de Masymas, celebrando el final de una marcha que quedará para siempre en el recuerdo.
El broche de oro llegó con la comida de confraternización, donde caminantes, familiares y acompañantes compartieron una magnífica fabada asturiana en un ambiente de alegría, compañerismo y celebración.
Durante la comida también se entregaron las medallas y reconocimientos a aquellos participantes que han completado un importante número de marchas a Covadonga, en uno de los momentos más emotivos de toda la jornada.
Una marcha más termina, pero las emociones, las vivencias y los recuerdos permanecerán para siempre.
Gracias a todos los que lo hicisteis posible.
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