Cuando el día se hizo noche: así vivimos el eclipse en el CAO
El cielo no nos lo puso fácil. Pero, aun así, el eclipse total de Sol se convirtió ayer en una auténtica fiesta en el Centro Asturiano de Oviedo.
Desde primera hora de la tarde se respiraba un ambiente especial en el Club de Campo. El día había comenzado con mucho sol, las piscinas estaban a pleno rendimiento y todo hacía pensar que íbamos a disfrutar de una tarde perfecta para contemplar uno de los fenómenos astronómicos más extraordinarios de los últimos años.
A las 16:00 horas comenzamos a entregar las gafas homologadas para la observación del eclipse en las oficinas y en el hall de entrada. Fueron muchos los socios que se acercaron a recogerlas y que ya empezaban a preparar su particular plan para vivir el momento.
Pero el tiempo, finalmente, decidió ponerlo difícil…
A partir de las seis de la tarde comenzaron a aparecer las nubes y, poco después, la niebla se hizo protagonista. El cielo del Naranco se fue cubriendo y la posibilidad de disfrutar del eclipse con la claridad que todos esperábamos se complicó considerablemente. Una pena, sí. ¡Pero no fue suficiente para estropear la fiesta!.
El CAO estaba a rebosar. En la Casina, en las zonas de hostelería y en los espacios habilitados para la ocasión, nuestros socios fueron tomando posiciones. Sillas, mantas de picnic, mesas, grupos de amigos y familias… Cada uno encontró su sitio para esperar el gran momento. ¡Y llegó!.
Pasadas las 19:30 horas comenzó el eclipse. Aunque las nubes impedían ver directamente el Sol, la transformación de la luz era evidente. Poco a poco, el día comenzó a oscurecerse y el ambiente en el Centro Asturiano se fue haciendo cada vez más especial. Hasta que llegó el momento de máxima oscuridad.
La cuenta atrás la hicieron nuestros socios. Y cuando llegó el momento esperado: aplausos, gritos de emoción y hasta alguna lágrima. Durante unos minutos, el Naranco quedó sumido en una oscuridad extraordinaria y juntos vivimos un instante que tardaremos mucho tiempo en volver a experimentar.
Después, poco a poco, volvió la luz. Y volvieron también los aplausos.
Quizá las nubes nos robaron parte del espectáculo que habíamos imaginado. No pudimos disfrutar de un cielo despejado ni contemplar el eclipse en todo su esplendor desde nuestras instalaciones. Pero hubo algo que las nubes no pudieron tapar: las ganas de nuestros socios de compartirlo juntos. Porque al final, un día como este también consiste en eso: en reunirse, esperar, emocionarse, celebrar y guardar en la memoria un momento extraordinario.
Ayer el eclipse no solo estuvo en el cielo. También estuvo en el CAO.
Gracias a todos los socios que os animasteis a subir, que compartisteis la tarde con nosotros y que hicisteis posible que, pese al tiempo, el eclipse se convirtiera en una auténtica fiesta en el Centro Asturiano de Oviedo.
🌑☀️ Un eclipse para recordar. Una tarde para compartir. Y un momento más para guardar en nuestra historia.















